Diferencia entre deportes de resistencia aeróbica y anaeróbica
- Jairo Triana

- 6 sept 2020
- 3 min de lectura
Actualizado: 27 dic 2020
El ejercicio de tipo aeróbico es comúnmente conocido como “cardio”. Los deportes que se engloban en esta categoría se caracterizan por ser de intensidad media o baja y de larga duración, como por ejemplo el running, la natación, el ciclismo o el senderismo.
Cuando se practican, el organismo obtiene la energía necesaria de la quema de hidratos y de grasas, un proceso para el que necesita oxígeno. De ahí el nombre de este tipo de ejercicios, pues “aerobio” significa “con oxígeno”. Son muy beneficiosos para el sistema cardiovascular y adecuados para bajar de peso.
En el ejercicio anaeróbico, también conocido como de fuerza, no se necesita oxígeno para la obtención de la energía, ya que esta proviene de fuentes inmediatas como la glucosa, el ATP (trifosfato de adenosina) muscular, o el PCr (fosfato de creatina). Ejemplos de ejercicios de tipo “anaerobio”, son todos aquellos que demandan un esfuerzo intenso en poco tiempo, como la halterofilia o las carreras de velocidad. Estos deportes mejoran la tonificación de músculos y huesos.
¿Qué me aportan los distintos tipos de ejercicio?
Los deportes de tipo aeróbico y anaeróbico aportan beneficios distintos al organismo.
En los deportes de tipo aeróbico se produce una gran demanda de oxígeno en sangre, por este motivo aumenta nuestra frecuencia cardiaca y respiramos más rápida y profundamente. Entre las numerosas ventajas del deporte AERÓBICO se encuentran:
Mejora generalizada de las condiciones físicas: aumentan la resistencia y la fuerza a largo plazo.
Pérdida de peso: debido a la quema de grasas e hidratos que tiene lugar durante su práctica.
Mejora del sistema inmune: realizar ejercicio aeróbico moderado activa tanto la respuesta inmune inmediata, primera defensa del cuerpo ante agentes externos como la respuesta adaptativa que se estimula tras el contacto con agentes infecciosos para combatir reinfecciones de manera específica.
Ayudan a prevenir el síndrome metabólico, el riesgo cardiovascular, la hipertensión arterial y la diabetes tipo 2.
Fortalecimiento cardiaco: un corazón más fuerte late más despacio y bombea la sangre de manera más eficaz.
Mejora el colesterol: el ejercicio de tipo aeróbico aumenta el que conocemos como «colesterol “bueno” (HDL) y reduce el “malo” (LDL).
Mejora del estado de ánimo: el ejercicio aeróbico propicia la relajación y favorece la calidad del sueño. Además, en personas mayores también ayuda a proteger la memoria y las funciones cognitivas.
En cuanto al ejercicio de tipo ANAERÓBICO, que como hemos explicado consiste en deportes intensos y de corta duración, aporta las sig
uientes ventajas:
Aumento del metabolismo basal, es decir, del consumo de calorías en reposo. Esto se debe a que el incremento de la masa muscular conlleva un mayor gasto energético, tanto cuando se practica ejercicio como cuando no.
Fortalecimiento de los huesos: los ejercicios anaeróbicos de resistencia son clave para el fortalecimiento de los huesos, por eso es importante practicarlos tras la menopausia, pues ayudan a prevenir la osteoporosis.
Prevención de la artrosis: los músculos fortalecidos protegen mejor las articulaciones.
Aumento de la sensibilidad a la insulina: este tipo de ejercicio ayuda a que las células respondan de manera apropiada a la insulina, esto mejora el control de la glucosa en sangre, por lo que es muy beneficioso para personas que padecen diabetes, especialmente de tipo II.
Mejora de la calidad de vida: el incremento de la fuerza muscular tiene beneficios que favorecen el desempeño de actividades tan cotidianas como subir escaleras, levantar peso, caminar, o coger en brazos a tus hijos. En general tendrás más energía para enfrentarte a tu día a día.
Prevención de lesiones: cuanto mayor sea nuestra masa muscular, más capacidad de trabajo y resistencia tendrá, siendo menos probables las contracturas o esguinces. Si se fortalecen por ejemplo los músculos del abdomen y la zona lumbar (core) la cadera y la columna vertebral mantienen mucho mejor la postura y el equilibrio protegiendo a la espalda de sufrir lesiones.




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